Santa Fe tiene un ecosistema que, desde hace años, apuesta a convertir los desarrollos científicos en productos con valor agregado que puedan ser la base para empresas basadas en el conocimiento. Universidades, organismos de ciencia y técnica, aceleradoras y un parque tecnológico articulan un entramado que acompaña a investigadores desde la primera idea hasta el mercado internacional. Infira es la prueba más reciente de que ese camino permite llegar a destino: la startup nacida en laboratorios santafesinos acaba de consagrarse en la elite mundial de la innovación al ser reconocida en los WIPO Global Awards, el premio que otorga la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI/WIPO) de Naciones Unidas. Fundada por Renata Reinheimer, Cecilia Arolfo y Victoria Nagel, la empresa busca extender la vida productiva de los cultivos, abriendo nuevas posibilidades para una agricultura más sostenible.
Una pregunta que cambió las reglas
Todo comenzó en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL, UNL-CONICET), donde la Dra. Renata Reinheimer y su equipo identificaron el código genético que permite a plantas como el arroz extender su ciclo de vida y rebrotar después de la cosecha. El hallazgo no solo prolonga la vida de los cultivos: también mejora su productividad, con más semillas y más hojas, mayor eficiencia económica y beneficios para la sostenibilidad ambiental y la protección del suelo.
“El CONICET aporta el rigor científico, la infraestructura de laboratorios de excelencia y el talento de investigadoras e investigadores dedicados a la I+D de frontera”, explicó Ruben Spies, director del CCT CONICET Santa Fe, sobre el rol del organismo en esta primera etapa. “Infira nace a partir de las investigaciones de la Dra. Renata Reinheimer y la Lic. Carolina Bellino en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, demostrando cómo la investigación básica y aplicada absorbe el riesgo inicial del desarrollo”, agregó.
De investigar a emprender
Convertir un hallazgo de laboratorio en una empresa no es un paso automático. La Universidad Nacional del Litoral acompañó ese tránsito con asesoramiento técnico para el modelado de negocios, la validación de la tecnología y la asistencia legal hasta la constitución de la firma como spin-off universitario y la búsqueda de financiamiento.
“Infira es el resultado de un trabajo de largo tiempo, fundamentalmente de las investigadoras que hicieron el desarrollo tecnológico”, resumió Javier Lottersberger, secretario de Vinculación Tecnológica e Innovación de la UNL. “Desde que se observó que la tecnología tenía potencial, la Universidad comenzó a asesorarlas para su primera patente, luego para diseñar su plan de negocios y armar una empresa; y una vez constituida, la acompañamos en la búsqueda de los fondos iniciales de inversión”, detalló.
Lottersberger enmarcó ese acompañamiento en una política de largo plazo: “A través de diferentes programas asesoramos a los equipos de investigación en las primeras etapas de conformar una empresa, algo muy distinto a lo que normalmente están acostumbrados”. Y remarcó un dato: “Infira fue una de las dos primeras empresas con las que trabajamos siguiendo la normativa para spin-off universitarios, y a medida que fue creciendo seguimos aportando en base al acuerdo de licencia, para que la empresa pueda potenciar su negocio”, cerró.
Con esa base, las inventoras en conjunto con la UNL y el CONICET redactaron y gestionaron la presentación de la patente en Argentina. Infira continuó luego la gestión en 33 países —entre ellos Estados Unidos, Canadá, Brasil y varios de Europa— gracias al capital aportado por sus inversores.
El salto al mercado
En 2020, en plena incertidumbre global, Infira dio el paso de la mesada de laboratorio al mercado. Ese año ingresó al portfolio de Aceleradora Litoral y comenzó a transitar un proceso de profesionalización de su modelo de negocio. El acompañamiento le permitió acceder a una primera ronda de inversión de USD 500 mil y, en 2024, a una segunda ronda de USD 2 millones.
“Aceleradora Litoral tomó contacto con la investigadora en una etapa sumamente temprana del proyecto, trabajando de manera coordinada con el área de Vinculación de la Universidad Nacional del Litoral para analizar su potencial y la posibilidad de inversión”, contó Daniel Scacchi, gerente de Aceleradora Litoral.
Una vez constituida Infira por la investigadora y sus cofundadoras, Aceleradora Litoral realizó la primera inversión que recibió la compañía y la acompañó durante sus primeros 18 meses de vida. “Ese acompañamiento incluyó tutoría y mentoría especializada en venture capital y procesos de escalamiento, además de vinculación con redes y generación de oportunidades de acceso a actores del ecosistema”, detalló Scacchi.
La base de operaciones
En 2021 Infira se incorporó a la Incubadora de Empresas del Parque Tecnológico del Litoral Centro (PTLC), un entorno pensado para empresas basadas en el conocimiento donde instaló su propio laboratorio, compartió experiencias con otros emprendedores y se vinculó con instituciones del ecosistema de innovación de Santa Fe.
“Sus trabajos de investigación científica condujeron al descubrimiento de los genes que pueden modificar uno de los caracteres de la planta, transformándola en perenne. En la actualidad están realizando los ensayos a campo para validar el desarrollo. Desde el PTLC brindamos los espacios adecuados para poder realizar esos trabajos y además las vinculamos con un ecosistema que ayuda al impulso de la empresa”, explicó Carlos Querini, presidente del Directorio del PTLC, sobre la empresa incubada en el predio desde 2021. “Los integrantes del Parque Tecnológico compartimos la alegría por este logro y el muy merecido reconocimiento que tan prestigiosa institución ha realizado a esta empresa, y en particular a la investigadora”, celebró.
El proceso de consolidación de la empresa también incluyó la protección y proyección internacional de su tecnología mediante la interacción con otras empresas del PTLC.
Un premio, un ecosistema
Infira recibió recientemente el WIPO Global Awards 2026 en Ginebra, como una de las 11 empresas más innovadoras del planeta ante la OMPI/WIPO. El reconocimiento corona el trabajo de un equipo comprometido y también las oportunidades que genera un ecosistema de innovación dinámico como el de Santa Fe, que integra a la UNL, el CONICET, Aceleradora Litoral, el PTLC y los gobiernos locales, entre otros actores.
En palabras de Renata Reinheimer, cofundadora de Infira, ese recorrido fue posible gracias a un entramado institucional capaz de acompañar cada etapa: “Pasar de la investigación científica a fundar una empresa de base tecnológica es un gran desafío. Nuestro recorrido fue posible porque existió un ecosistema capaz de sostener cada etapa: desde la formación académica y el desarrollo como investigadores y profesionales en el CONICET y la UNL, hasta el momento de transformar conocimiento en una tecnología con potencial de impacto”.
La investigadora destacó especialmente el acompañamiento recibido durante el proceso: “En ese camino, la UNL y el CONICET, a través de sus oficinas de patentes, las Secretarías de Vinculación Tecnológica y el CETRI-Litoral, fueron claves para tender puentes entre ciencia y transferencia tecnológica. Más adelante, Aceleradora Litoral impulsó los primeros pasos de Infira con su programa de creación y desarrollo de empresas, y el Parque Tecnológico Litoral Centro nos recibió como empresa incubada, aportando herramientas, redes y espacios para dar proyección al proyecto”.
Y sintetizó el recorrido que llevó a Infira hasta el reconocimiento internacional: “Infira nació de ese recorrido colectivo: de una ciencia que encuentra instituciones y equipo capaces de acompañar la transformación en innovación, empresa e impacto”.
Lo que viene
Hoy Infira realiza ensayos a campo en distintos cultivos para demostrar la validez de la tecnología en entornos reales y planifica nuevas rondas de inversión. El horizonte es una agricultura que use menos agroquímicos, restaure los suelos y reduzca a la mitad los costos operativos: ciencia argentina, en lo más alto del podio mundial.

Fuente: PTLC-UNL-ACELERADORA LITORAL-CONICET
